HOMO CRIMINALIS Cómo el crimen organiza el mundo
b’El historiador y experto en Rusia Mark Galeotti realiza un emocionante recorrido por los vxednculos de la alta sociedad con los bajos fondos criminales y por cxf3mo estos han influido en la creacixf3n de los Estados, el capitalismo, la globalizacixf3n y todas las formas del llamado poder legxedtimo.nnHomo criminalis muestra el surgimiento de la sociedad moderna a travxe9s de la evolucixf3n del mundo subterrxe1neo y sus crxedmenes. Desde el bandolerismo chino y el contrabando de txe9 inglxe9s del siglo XVIII hasta los submarinos de cocaxedna actuales y los delitos de alta tecnologxeda del maxf1ana, el libro muestra cxf3mo el lado oscuro del mundo nos controla, por mucho que intentemos combatirlo.nnGaleotti comienza este anxe1lisis delimitando quxe9 es y quxe9 no es crimen organizado: un negocio sin ideologxeda cuyo principal propxf3sito es el beneficio. No pretenden cambiar el mundo, sino poseerlo. Es una actividad social, con varios miembros y una interaccixf3n xedntima entre ellos, pero siempre jerarquizada. Y su forma de vida consiste en perpetrar delitos.nnA partir de esta definicixf3n, el libro se adentra en demostrar, recorriendo la historia antigua, la historia moderna y la actualidad, y aportando infinidad de datos concretos, cxf3mo el crimen ha estado intrxednsecamente ligado al auge (y la caxedda) del poder estatal.nnLas cifras reflejan esta dinxe1mica: los ciberdelitos podrxedan costar al planeta 10,5 billones de dxf3lares sxf3lo en 2026. El narcotrxe1fico, con un cxe1lculo aproximado 35 millones de personas drogodependientes en el mundo, sigue creciendo; la esclavitud supuso millones de beneficios en el pasado que se han perpetuado hasta el presente, no sxf3lo en Amxe9rica, sino en otros imperios en Asia y Europa, en detrimento de los paxedses expoliados de personas, materias primas y territorio. La tesis principal de Galeotti es que el crimen organizado es el lado oscuro, la sombra de la sociedad organizada. Cuando las sociedades estxe1n menos estructuradas, la criminalidad tiende a ser menor: hay menos margen y necesidad.nnA medida que aumenta la organizacixf3n social, la regulacixf3n, los impuestos y el cumplimiento de leyes, crecen tambixe9n las oportunidades y la necesidad de que el crimen se organice. Con la creacixf3n de los Estados y el aumento de su complejidad normativa y social, se crean y asientan tambixe9n los espacios donde los delincuentes pueden vivir y trabajar fuera del alcance de las fuerzas del orden. Galeotti recorre en el libro los barrios marginales, desde los sectores empobrecidos del Londres y Sevilla del siglo XVII hasta las zonas prohibidas de la Bogotxe1 y Ciudad del Cabo actuales, y plantea tambixe9n la dark web en sxed misma como una autxe9ntica ciudad sin ley.nnA lo largo del texto, Galeotti recurre a mxfaltiples ejemplos para mostrar la conexixf3n entre lo legxedtimo y lo ilegxedtimo no sxf3lo en las altas esferas de poder, sino en todos los niveles que componen nuestras sociedades, y cxf3mo el crimen organizado copia las prxe1cticas comerciales del mundo empresarial. Lo que es legal y lo que no, lo que consideramos lxedcito o ilxedcito, dice mucho de nuestra sociedad y de los valores que la conforman. El delito tambixe9n nos define.nnAl explicar la evolucixf3n del crimen, el autor demuestra cxf3mo lo que hoy es legxedtimo pudo haber sido ilegal en el pasado, y viceversa. Los corsarios ingleses actuaban con autorizacixf3n oficial para asolar a los enemigos de Inglaterra, del mismo modo que hoy la inteligencia rusa recluta asesinos y criminales. El crimen es ilegal, pero su existencia puede ser beneficiosa para el Estado.nnGaleotti se detiene especialmente en la relacixf3n entre crimen organizado y Estados al hablar de la corrupcixf3n. Es una lacra institucional, pero tambixe9n una fuente de ingresos que cuesta rechazar. El beneficio del delito a menudo pesa ma s que el valor moral y legal que lo condena. La corrupcixf3n puede arrebatar el control del Estado, algo que un delincuente no logra. Sin embargo, explica el autor, muchas naciones ricas desempexf1an un papel fundamental en el blanqueo de dinero a escala global, un rol que se minimiza de forma intencionada.nnCiudades como Londres, Dubxe1i o Frxe1ncfort se han convertido en centros de corrupcixf3n financiera, donde se blanquean ganancias ilxedcitas sin apenas hacer preguntas. Los beneficios de este blanqueo de dinero a menudo se incorporan a la economxeda regular. Tras recorrer la evolucixf3n histxf3rica del crimen organizado y sus relaciones con el aparato legal e institucional de los Estados, Galeotti concluye reflexionando sobre la complicidad colectiva en la supervivencia de este tipo de delincuencia que, sin embargo, percibimos como lejana y ajena a nosotros: nuestros bancos rebosan dinero sucio, nuestra polxedtica externa depende de acuerdos con cleptxf3cratas, nuestras cadenas de suministro estxe1n plagadas de falsificaciones, nuestras relucientes urbes han sido construidas sobre cimientos de arena robada y fraude especulativo y nuestros bienes de consumo y materias primas han sido fabricadas por mano de obra procedente del trxe1fico de personas.nnEntretenido, atractivo y repleto de historias fascinantes, Homo criminalis es un libro para aquellos que quieren ver la gran historia del progreso a travxe9s de la sorprendente y subversiva lente del crimen organizado.’
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